Una bonita ciudad para fugarse en Navidad

Posted on Actualizado enn

Recuerdo mi infancia en Manchester, con mi padre trabajando en la fábrica durante doce horas al día para sustentar a nuestra familia, ahorrando con la idea de alcanzar un futuro menos gris. El poco tiempo libre que le quedaba lo invertía en pasar tiempo con nosotros —mi madre, mi hermano y yo—, aunque había días que llegaba tan tarde que ni siquiera lo veíamos y era entonces cuando se paraba en Mac Devitt’s a tomarse una pinta. Mi padre odiaba Manchester, pero amaba Mac Devitt’s y era en esos momentos, sentado en su taburete de madera, apoyado en la barra de roble mientras saboreaba el lúpulo de la cerveza tostada, cuando imaginaba que algún día sería él el que regentase su propio pub, —el Peters’ Pub— pero lejos de Manchester, quizás en una bonita ciudad para fugarse en Navidad, una ciudad como Londres.

Y hablando de Navidades en Londres, aquel frío diciembre de 2014 en la ciudad del Támesis se me antoja cálido a día de hoy. Yo ejercía de periodista y fotógrafo freelance. Básicamente me dedicaba a sacar fotos en manifestaciones, partidos de fútbol, actos políticos… lo que fuera para vender mis imágenes a algunas agencias y poder pagar el alquiler en la casa que compartía en Croydon, en los suburbios del sur de Londres. Parecía que la crisis ya había tocado techo y nadie pensaba que iba a ser el último año de regalos y festejos, pero desafortunadamente lo fue. Tampoco nadie preveía novedades en el encierro forzado de  Julian Assange en la embajada de Ecuador como refugiado político. Sin embargo las hubo.

Todas estas cosas me parecen tan lejanas… Hemos recorrido un largo camino desde entonces y hoy me encuentro compartiendo una pinta con ese mismo Julian Assange en un pub de esa misma Londres, inmutable a pesar de todo. Julian sin embargo es diferente: su pelo blanco de entonces es igual de blanco hoy, pero las arrugas de expresión y la poblada barba le convierten en una suerte de ermitaño de libro, un sabio como el juez Klaus de la Llamada de los Gnomos. Cuesta sacarle las palabras y hace honor a su fama de tipo difícil, pero detrás de esa fachada de abuelo gruñón de Heidi hay un hombre sensible y comprometido.
separadores de texto5
—Se sabe que escapaste de la embajada de Ecuador por medio de un tunel hacia Harrods, pero siempre ha estado envuelto en misterio. ¿Qué puedes contar de aquello?

Realmente la fuga se planeó bastante después de entrar en la embajada de Ecuador, cuando parecían completamente agotadas otras vías para salir de allí. Llevaba ya un año dentro cuando la opción del túnel surgió. Al principio fue un chiste, pero ya ves, cogió forma. Primero se pensó en hacer desde algún edificio adyacente, pero la vigilancia era grande y el ruido sería sospechoso. No me preguntes cómo pero la embajada de Ecuador tenía un contacto que les debía un favor en Mulberry, una tienda de objetos de cuero en la planta baja de Harrods. Tenían planeada una reforma integral de la tienda para reabrir en la Navidad de 2014 y para ello estarían cerrados desde finales de octubre hasta el 24 de diciembre. Estuvimos planeando meticulosamente hasta que empezaron las obras y pudieron empezar a cavar, primero a la vez que las estas, encubiertos por el ruido que hacían, y una vez avanzado buena parte del túnel ya sin el problema del ruido, se dedicaron las veinticuatro horas del día. Logré salir en la noche del 23 al 24 de diciembre. Por los pelos. Toda una aventura —Julian sonríe—.

—Luego viene la noticia. El día de Navidad se hace público que un túnel de unos cincuenta metros que comunica Harrods con la embajada de Ecuador ha servido para tu fuga.
¡Tremendo! Por supuesto es la embajada de Ecuador la que denuncia y se muestra engañada por mí. Aunque en un principio la investigación de Scotland Yard se fija en los empleados de Mulberry, no tardan en sospechar de la empresa que lleva las obras. Concretamente en los empleados subcontratados, sin una historia en la seguridad social, y que casualmente están ilocalizables —Julian da un buen trago a su cerveza—.

Estaba todo planeado hasta ese extremo, ya que no podíamos dejar cabos sueltos. Desapareció quien tenía que desaparecer
 —Me mira de forma extraña—. Pero tranquilo, ¡no los matamos! —Risas—. Las pistas llevaban a callejones sin salida y hasta Nochevieja mi nombre inundó las noticias. No te voy a contar a donde fui ni quién me ayudó. Incluso hoy podría comprometer gente —Guardamos silencio durante unos instantes que parecen eternos porque ambos sabemos que ahora viene la parte difícil—.

—Llega entonces el atentado del ISIS el día de Nochevieja.
Sí. Lo de London Eye fue horrible. Esa tremenda explosión y la noria cayendo al Támesis con centenares de personas son imágenes que se quedan grabadas en la retina. No se había visto nada así desde el 11-S. Con el agravante del vídeo colgado en youtube donde el infame decapitador inglés del ISIS se hacía responsable del asunto mientras se colgaba un cinturón de explosivos. Era comprensible que la gente empezase a sentir miedo de verdad, miedo a sus vecinos y miedo a la incapacidad del gobierno que se había visto inútil para controlar a un sujeto como yo y que sin reponerse de ello le llegaba un atentado de ese calibre. Como cuando un boxeador encadena un jab y un cross a la mandíbula del adversario. Fue algo así.

—Y para rematar el ébola. El día de reyes se detecta un caso y además bastante avanzado.
Una verdadera mierda —Julian tuerce el gesto—. Nadie sabe como esa comercial se contagió sin haber estado en África, pero el caso es que lo hizo. Un trabajo de jornadas maratonianas vendiendo productos cosméticos y claro. Entre eso y que ella siguió trabajando con alta fiebre por miedo a que la echaran supuso la exposición de muchas personas. Por desgracia la chica no pudo contar nada. En unos días “kaput” —Hace un gesto con el dedo índice recorriendo su cuello—.

—Todo se precipita y se activa la Ley Marcial.
El ejército en las calles y la gente en sus casas. ¿Quién podía imaginar algo así un mes atrás? Comida y agua racionadas y la ciudad parada y aislada durante tres semanas. Francamente fue el caldo de cultivo perfecto para el surgimiento y fortalecimiento de “UKCAF” —Siglas de UK Citizens First—. Fue una fortuna que el brote se controlara con pocos muertos y que la vacuna que venía desarrollándose llegase poco después. Pero bueno… esto ya lo sabemos todos, como sabemos que UKCAF creció como la espuma de estas cervezas que nos estamos tomando. Miedo a la guerra, al terror, a las enfermedades… prometieron seguridad y la gente se dejó sorber el seso. Elecciones anticipadas y a finales de febrero tenían el país en sus manos. ¿Quién nos iba a decir que era el comienzo de la Segunda Edad Media?

En fin, no me gusta hablar de esto. Sé que todo tiene un principio, pero deja de tener gracia una vez termino la historia de la fuga, así que si me disculpas voy a ir a cambiar el agua al canario. Pide otra ronda mientras piensas qué carajo vas a preguntarme cuando vuelva.
separadores de texto5

Julian se levanta y se dirige discreto hacia los sucios baños. Apuro mi pinta tostada y me acuerdo de mi padre fantaseando con su pub. Quién me iba a decir que al final soñaba con lo mismo que Julian: Con una bonita ciudad para fugarse en Navidad.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s